CORAZÓN GRANDE
De los bonitos,
de los que aman profundamente,
de los agradecidos,
de los que aún viven conscientemente.
De los que se emocionan con facilidad,
a los que el pecho les queda pequeño,
porque no solo bombean sangre,
sino que esparcen sentimientos
en cada acción.
Aman sin condición.
Se hacen notar
por el brillo del amor en el rostro.
Y lo de “grande”, por cierto,
es una metáfora:
sigue siendo pequeño,
un músculo más del cuerpo,
pero sumamente invasivo.
Un gran instrumento de amor
que no descansa,
que proyecta sin límites
su capacidad de agradar al entorno.
Convierte las interacciones en encuentros,
porque mira profundamente al otro
desde sus propios zapatos.
Amor natural
nacido de ese músculo agraciado
que, aislado, no significa nada,
pero en perfecta conjunción
con otros corazones
se vuelve inmenso.
Portador de buenas nuevas cada día,
amor en demasía,
porque lidera el amor.
Nicolás Sosa.
Venezuela.



