Detrás del Uvedal
Tambor solitario,
se deja escuchar
detrás del uvedal
que trepa el cerro.
Yo, tendido en el Chinchorro,
tejido con hilachas de dispopo
recogido,
con paciencia de piedra.
Curado a punta de sudor campesino,
y al frente,
una estera de enea,
protegiendo de la luna,
paredes de tierra amasada,
con picadura de pasto,
allí sueño,
los pensamientos oníricos
ebullen cerebro adentro.
confunden los conceptos
la pasión y la lujuria,
con el catecismo popular,
«no codiciar la mujer ajena»,
me trastocan el pensamiento,
reflexiono,
mi confusión,
¿Quién peca?,
¿El que lo hace o quien tiene el placer de hacerlo?
el viento sigue soplando,
el tambor solitario suena lento,
es un borracho sentado en una piedra,
huele a chimo y a cocuy.
Pablo Quintero Rodríguez.
Venezuela.



