LO QUE NO SE OBLITERA
Dulzura. Deseos.
Ternura. Anhelos.
Son mis manos las que a tientas
buscan en el silencio oscuro
la suavidad de las tuyas
para hacerlas mías.
Son mis ojos los que en lo hondo
de la noche te van buscando
para enseñarte la llaga
que tu ausencia dejó
en mi corazón tan herido,
tan frágil, tan fragmentado.
Son mis labios los que cada vez
resisten a no olvidar tu nombre.
Es mi memoria la que guarda
tu imagen en lugar seguro
entre mis recuerdos,
y la contemplo despacio
a lo largo del día, de semanas,
meses, años, décadas, siglos —
como si los recuerdos no murieran,
como si el pasado se renovara.
De modo que me voy preguntando
si el pasado a diario se enjovenece.
Paul Atangana Atangana.
Camerún.



