ME DIGO
Me digo muy despacio,
casi en ruinas,
con esa lentitud de lo imposible,
me digo a ras de tierra y en pedazos.
Me digo simplemente, me pronuncio
futuro y estandarte,
con el paso cambiado y la voz rota
de pie sobre mi nombre.
Ya no sé si me faltan cicatrices
o tengo que buscarle por mis venas
cobijo a las palabras,
pero llevo,
mordiéndome la luz,
todas las bocas,
y todos los paisajes como en fuga
detrás de las esperas.
He vuelto del dolor como se vuelve
de todos los regresos.
Si acaso me buscáis, sabed que vivo
a más de veinte muertos de mi casa.
Ana Garrido.
España.



