Despojados.
Que extraño acontecimiento y todo por no prestarle atención al valor a la vida, a mí mismo y a quienes me rodeaban, que descuido tan grande. Salí a la calle buscando un lugar apropiado para discernir y analizar qué era lo que yo extrañaba y se había separado de mi ser y de mis compañeros, de la figura como humanos. me preguntaba qué era aquello que se había alejado e ido de mí y de ellos.
Pregunté primero con disimulo a algunas personas, si en alguna ocasión habían sentido algo sencillo e inexplicable en su vida que les causara duda y extrañeza, unos me dijeron que en esos días estaban viviendo esa sensación extraña, eso me animó por un instante al saber que no me estaba volviendo loco, y a tratar de descubrir qué era lo que sucedía.
Regresé a casa un poco más tranquilo, no comenté nada en mi entorno familiar, sin embargo escuché a algunos de mi grupo familiar que comentaban, el vecino me preguntó, que si no sentía algo extraño en el ambiente y le dije que no, y le pregunté ¿cómo qué sería vecino? no lo sé, es una sensación que nos falta algo, que ha desaparecido, vecino por favor vaya al médico. ¿Usted está durmiendo bien? Sí totalmente bien.
Bueno, continué mi rutina entré al cuarto y tomé una ducha, comí algo liviano, coloqué música alegre, sin embargo busqué un libro y me puse a leer, llegó la hora de la noche para dormir y descansar y en efecto me dormí.
Al día siguiente ya había salido el Sol y el cielo totalmente despejado, me levanté animado en buscar qué era lo que faltaba que no era solamente yo el que lo percibía, me fui al mercado y entre la gente también se comentaba, no solo los precios altos de los productos, sino la existencia de que algo faltaba, que algo se había marchado y desaparecido, algunos bromeaban; si lo que se ha ido es el día de ayer y los precios bajos, las ofertas, combos, ja, ja, ja, risas y risas, en definitiva compré algunos productos de alimentación y regresé a casa.
Descansé tomé mi almuerzo y observé las noticias y comentarios.
Cómo a las dos horas volví a tomar la calle, en mi trajinar observaba a las personas, algunas de ellas muy distraídas, con miradas idas, otras con miradas penetrantes e inquietantes, salir a la calle es un reto, es vivir de cerca todo, cubrirse y nutrirse en todo, continué mi recorrido, tomé partida para buscar la sombra que daban los edificios en la puesta del Sol, continué llegando a una avenida ancha y muy larga, la misma servía de eje principal en las diferentes direcciones para llegar a cualquier comunidad de barrios, urbanizaciones otras.
El asfalto brillaba ante el sol inclemente, las manos del hombre habían talado todos los árboles, la política empleada de reverdecer la ciudad era pintura y más pintura, el calor hacia estragos en los ciudadanos.
Pregunté que nombre tenía esa importante avenida y me dijeron en voz baja Democracia.
Avancé nuevamente con mi inquietud por delante, azarado ante el bullicio, de pitos y cornetas busqué un lugar para hacer una pausa y descansar.
Una vez de haberla hecho me levanté y miré hacia el cielo, había una manifestación de aves, loras, Waritos y otras especies difícil de detallar, ante su bullicio, trinar, cantar entre otros.
Llegó a mi mente en ese pensar de curiosidad de relacionar las ideas y comprendí claramente que lo que habíamos descuidado y dejar ir, era lo más importante, “La Democracia” dónde habita La Libertad y el Progreso, la Vida Digna.
Emigdio Rodríguez Silva.
Venezuela.



