Nuestro mundo

Nuestro mundo

La editorial.

En Ediciones Bellas Letras, estamos convencidos del gran deseo de nuestros lectores de tener una fuente de libros en la cual se maneje el lenguaje con calidad, a través de obras originales de diversos géneros literarios y materias, donde puedan abrevar sus ansias de conocimiento, así como el plácido esparcimiento del espíritu.
Tres generaciones de escritores se conjugan en Ediciones Bellas Letras, con escritores de México, Argentina, Chile y España, como garantía de satisfacción para nuestros lectores, a quienes debemos el fruto de nuestra imaginación y nuestra pluma.

Objetivo.

Los autores y editores somos los custodios del tesoro de la lengua y la literatura, de nosotros depende su perfeccionamiento en un esquema de mejora continua. Por este motivo nuestra filosofía se basa en el concepto de la Estética, como una disciplina encargada de estudiar la sensación de empatía resultante de una obra y su contemplación, en un espíritu de concordancia entre un libro especial y su lector en particular, lo que incluye por un lado el conocimiento del concepto y las causas de lo bello, así como las técnicas y los recursos estílisticos para la creación artística.

Línea editorial.

La literatura, como todo arte, es la expresión del mundo interno del autor, con el sello propio de su estilo, por eso debe privar el uso de la libertad en la forma, con el uso adecuado de la materia prima: el lenguaje escrito, de manera bella, elegante, sencilla, natural.

Nuestros lectores demandan obras de buena calidad, por eso en Ediciones Bellas Letras nuestra línea editorial se fundamenta en los siguientes principios:

1. Buen uso del lenguaje en cuanto a la ortografía (la correcta redacción de las palabras), la semántica (el significado de las palabras), así como la sintaxis (el acomodo de las partes del enunciado de manera lógica).
2. El uso de los vulgarismos, entre ellos las maldiciones y groserías, únicamente se justifica cuando el personaje no puede expresarse de otra forma.
3. Debe existir armonía en la musicalidad de las palabras, así como la sensación que genere en el lector.
4. El erotismo no debe llegar a lo vulgar o las descripciones anatómicas o fisiológicas.
5. La violencia extrema, descrita para explotar el morbo de la gente, como sucede en la prensa amarillista para vender más periódicos, no se justifica dentro de una obra de arte.
6. La obra artística siempre lleva implícitos los valores humanos y morales, como un reflejo de la forma de ser de su autor.

En síntesis, nos proponemos a publicar libros que estén bien escritos, con un buen nivel de lenguaje, cuyos contenidos ayuden a mejorar nuestra cultura y sociedad, al tiempo que permiten el goce de la lectura.

Origen.

Cuando tenía dieciséis años, mis noches de sueño comenzaron a verse interrumpidas por las voces de personajes que deseaban cobrar vida gracias a la tinta de un bolígrafo. El deseo de escribir y el gusto por la lectura, se convirtieron en una necesidad de expresar las ideas y materializarlas.

Después de varios cuentos, narraciones y algunos poemas, el Código del amor para el noviazgo encontró editor; en tres meses se agotaron los tres mil ejemplares de esa primera edición, pero el silencio de la editorial me indicó que no publicarían una segunda edición. Sin dejar que esto bajara los ánimos, hice la recopilación de mis cuentos en Libre. Lo presenté en varias editoriales grandes, siempre buscando darle vida más allá de un cajón de escritorio, pero una vez más, el silencio fue la respuesta.

El camino del escritor es un sendero complicado. Cualquiera puede caminar por él y encontrar puertas abiertas a ambos lados. Concursos, apoyos de instituciones gubernamentales, tal vez incluso algún contacto que te pueda financiar o recomendarte a otro, pero la competencia es tanta y la calle tan transitada, que te cierran estas puertas en la cara cuando intentas entrar sin invitación.

Ante las negativas, la frustración crecía y llegaba a conclusiones como que no bastaba escribir bien, o tener ideas originales para poder publicar; las grandes editoriales comerciales tenían su fórmula para las ventas, una donde muchas veces, parecía ser necesaria usar la misma estructura, temas comunes para explotar el morbo con violencia, sexo o palabras soeces. De no ser así, la otra clave para llegar a tener un espacio entre los autores reconocidos, era tener un gran éxito a nivel mundial, o bien, tener el beneficio de ser amigos del titular de la dependencia sin importar el nivel de talento.

Y aun así, el tiempo pasó y también los escritos se fueron acumulando junto con las ojeras y los años, hasta que finalmente, con mis escasos recursos económicos pero con los bolsillos llenos de ilusión, publiqué la segunda edición del Código del amor para el noviazgo, con el sello de Ediciones Bellas Letras, su novedad y el apoyo de los amigos hizo que se agotaran esos mil ejemplares; pero el destino para la tercera edición, así como las primeras ediciones de Encuentro de mentes: el éxito en los negocios y Rumbo a la civilización del amor, distó mucho de ser el mismo.

En esta travesía, se unió al sueño mi hija Diana Brubeck, quien comenzó a escribir a una temprana edad y con quien comparto no solo la pasión por las letras, sino la lucha por cumplir nuestra meta. Sabemos que hay muchos autores y lectores como nosotros. Sabemos lo que gente como nosotros busca, calidad en el lenguaje, calidad en la historia de manera original, sin caer en los lugares comunes que están de moda, pero además con un mensaje que deje algo de valor a nuestros lectores, donde los principios morales también estén presentes como  parte de nuestra vida, pues el arte y la moral sí pueden ir de la mano, como viven dentro de mí.

Incursionando ahora en el océano del mercado digital, en Ediciones Bellas Letras damos cabida a esos autores jóvenes o maduros que no han caído en el mercantilismo de las letras, para que tengan un lugar donde publicar su obra y puedan generar su fama mediante el reconocimiento del selecto grupo de nuestros lectores que buscan algo nuevo, buenas historias; personajes vivos, reales, pensantes; conocimientos e ideas válidas, porque todos tenemos una historia que merece ser contada. Estamos hechos de esas historias que nos marcan y queremos compartir. Escribimos los libros que queremos leer y que sean capaces de perdurar por siempre en el corazón de los lectores.

 Phillip H. Brubeck G.

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