La influencia del arte y la cultura en la política actual.

LA INFLUENCIA DEL ARTE Y LA CULTURA EN LA POLÍTICA ACTUAL

Paulina Herrera Soto.

El hombre filósofo y político de la antigua Grecia

Es imposible hablar de filosofía política sin referirse a la antigua Grecia, en donde surgió la filosofía como disciplina seria y los conceptos de política y lo que la conformaba tendría un papel determinante para las futuras generaciones, en cualquier parte del mundo. El hombre político de los griegos era aquel que se involucraba en los asuntos públicos de su comunidad, entendía que la mejor forma de progresar era con la ayuda en conjunto de todos sus habitantes. Agustín Laje, en su libro, “Generación idiota” (pág. 51 y 52), dice que a menudo se traduce como necios a “Quienes sólo saben ocuparse de lo suyo son tontos o necios porque no participan en las polis, porque no se enteran de lo que pasa”. “Idiotoi son aquellos que viven su vida privada sin mayor contacto con la realidad externa al estrecho espacio que habitan”. “En primer lugar, la participación política era fuente de libertad para el griego. Dado que en la polis se gestionan los asuntos comunes, no participar en ella equivale a quedar al margen de las decisiones que condicionaran la propia vida en una medida más que importante”.

A diferencia de lo que sucede muchas veces en la actualidad, el ser humano encontraba un sentido de pertenencia en su comunidad, que le ayudaba en su desarrollo personal, familiar y social. Lo que no realizaba una sola persona, en grupo era posible. Contar con los apoyos afectivos, espirituales y materiales era primordial para sobrevivir a las dificultades que se le presentaban a lo largo de su vida. De ahí surgió La necesidad de organizar a la sociedad y participar en la vida política a la que sólo tenían acceso los hombres. Derivado de esto surgieron las aportaciones de grandes filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles, que darían una orientación acerca de las formas de gobiernos, las características de sus gobernantes y del mismo pueblo.

El hombre cristiano del Medievo

El centro de la cosmovisión en la Edad Media era Dios, todo fue creado por Él y para Él y dado que el universo junto con todas sus criaturas habían sido producto de su amor, tenían un valor ante sus ojos. Pero el ser humano al ser hecho a su imagen y semejanza dotado de voluntad y de razón tiene una dignidad que lo distingue de los otros seres vivos. Dios le dio al hombre el libre albedrio y como consecuencia la posibilidad de hacer el bien y el mal. En la primera carta a los Corintios (10:23-24) dice, “Todo está permitido, pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace bien. Que cada uno piense no en sí sino en los demás.” De nuevo aparece el carácter comunitario y un concepto que adquirirá fuerza, el bien común, si el hombre quiere vivir en sociedad necesita una ley que regule sus acciones. Los diez mandamientos como ley universal ya apuntaban a regular los actos de los hombres, con el propósito de lograr una sana convivencia entre ellos. Los principios fundamentados en la Edad Media correspondían a la Ley Natural, obrar buscando el bien, en favor de la vida y perpetuación de la especie humana. La inteligencia busca la verdad y la voluntad el bien, ambas se dirigen a la perfección. Por tal motivo el gobernante en turno deberá ser un hombre virtuoso y justo, preocupado por el bien de sus semejantes.

El hombre racional del Renacimiento

El Renacimiento y la Ilustración marcaron un cambio notable respecto a la época medieval, fue un periodo complejo en el que el hombre y no Dios pasa a ser el centro del universo, ya no es la fe sino la razón que irá en busca de respuestas. Fue una época de avances notables en el arte y la ciencia, sin embargo también como nos cuenta Pablo Muñoz Iturrieta en su libro “Las mentiras que te cuentan, las verdades que te ocultan”, ocurre “la pérdida progresiva del sentido de trascendencia, es justamente en este periodo cuando se abandona la noción de religión como virtud por la que el hombre se relaciona con Dios y se la concibe ahora como una categoría política y teológica, como una vivencia interior y privada, o como un dogma que se debía confesar. La Reforma protestante es clave para entender el paso al individualismo, ya que la relación con Dios es ahora una cuestión puramente privada e interior, lo que tiene una consecuencia inevitable en el plano moral: la propia conciencia será el criterio moral ultimo.”

Al haber ocupado el lugar de Dios, el hombre se ha quedado sin uno de los pilares que lo ayudan a moldear y dar sentido a su vida, no es que la creencia en Dios haya desaparecido, pero ya no tiene la misma fuerza que antes y mucho menos su moral, ahora es libre para ir por el poder sin preocuparse más que de su propio gobierno. Pensadores de la talla de Maquiavelo profundizan estas ideas, los conceptos del bien y el mal se empiezan a volver relativos, ya no giran en función de una Ley Divina, el hombre actúa en función de su propio beneficio.

El hombre materialista de la Revolución Industrial

La Revolución Industrial sería un cambio aún mayor que el anterior, fue una época de transformaciones radicales en lo económico, social y tecnológico que comenzó en la Europa del siglo XVIII, específicamente en el Reino Unido, y se extendió por Europa y Estados Unidos, finalizando a mediados del siglo XIX y comienzos del XX. Uno de los elementos fundamentales fue la tecnología, con la aparición del ferrocarril y posteriormente de la electricidad, se modernizaron las técnicas laborales y agrícolas basadas en el trabajo manual. Esto impactó en el producto interno bruto de las naciones y representó un crecimiento de la riqueza y un cambio en el modo de vida de las grandes masas. El capitalismo afloró en todo su esplendor, el cambio de vida de sociedades agrícolas a urbanas trajo consigo ventajas y desventajas.

La vida de las personas parecía mejorar significativamente, ahora se podía viajar con mayor facilidad gracias al ferrocarril, aumentó la producción de bienes y generación de empleos. En el Renacimiento Dios empezó a ser desplazado y, lo mismo ocurrió con la familia en la Revolución industrial, los nuevos valores giran en torno a la prosperidad. Sin Dios, ni familia, sin un sentido de trascendencia, más que como elementos secundarios ¿Qué le queda al hombre? Es importante notar el aumento de suicidios en estos últimos años en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, a partir del año 2000 los medicamentos para la ansiedad y la depresión son más frecuentes. Pero al hombre materialista todavía le queda dar un paso para convertirse en el hombre idiota descrito por Laje, que no quiere inmiscuirse en la vida política ni en lo que ocurre a su alrededor.

El hombre sin identidad del Progresismo

En la encíclica Veritatis Splendor, Juan Pablo II dijo que, “El individualismo, llevado a sus extremas consecuencias, desemboca en la negación de la misma idea de naturaleza humana”. La idea del progresismo es de una evolución, de cambios hacía una mejoría continua. Ahora se combate al racismo y a la desigualdad, los estereotipos y a los roles de género tradicionales, hay una reivindicación a las minorías oprimidas, que por fin después de tantos siglos son visibilizadas. Contrariamente a la idea del progresismo, los griegos, más específicamente Hesíodo, tenían el mito de las Edades. La primera es la Edad de Oro, porque en ella los hombres viven como dioses, no tienen que trabajar porque los árboles dan sus frutos, no conocen la vejez y mueren como si estuvieran durmiendo plácidamente. En la Edad de Plata, los hombres están descritos como ignorantes porque no ofrecían sacrificios ni rendían culto como mandaba la tradición, y por ello Zeus los expulsa de la Tierra. En la de Bronce, estos hombres son guerreros, actúan con violencia implacable y se matan unos a otros porque lo único que les interesa es la guerra. Por último, encontramos la Edad de Hierro, que dividimos en dos etapas: La humanidad y la sociedad en la que vive Hesíodo y en la que vivimos todos, es decir, el presente, donde hay trabajos, miserias, inquietudes, preocupaciones, etc., pero que también se mezcla con la alegría.

La futura sociedad es imaginada de una forma muy pesimista: adulterios, las leyes de la hospitalidad que antes eran sagradas ya no se respetan, saqueo de ciudades, violencia, desprecio por los ancianos, etc., Aidos (la vergüenza, la modestia, la humildad) y Némesis (la venganza) abandonarán la humanidad para irse al mundo de los dioses y el mal ya no tendrá remedio, la sociedad estará perdida para siempre. Los griegos creían en la repetición de eventos por lo que estas cuatro edades ocurrirían una tras otra a lo largo de la historia de la humanidad. En otras palabras, hay una era en la que la sociedad es próspera, sobre todo en sus valores humanos, es la Edad de Oro, después viene una degradación que acaba con esta sociedad, en la que hay una inversión de principios, y sus miembros cada vez viven con más violencia entre ellos.

Ya vimos cómo el hombre poco a poco fue perdiendo los pilares que le daban sentido a su existencia, sin Dios, ni familia ni comunidad ¿Todavía se podía perder algo más? De nuevo Pablo Iturrieta en su libro “Las mentiras que se cuentan, las verdades que te ocultan” dice que, “A nivel social, el concepto que se maneja del ser humano en la actualidad es el de una realidad totalmente subjetiva, inmanente, sin ningún fin y sin ningún tipo de limite externo o interno para hacer lo que se le antoje, ya sea que se le otorga una libertad ilimitada que le da poder para incluso recrearse él mismo en la identidad que se le antoje”. La verdad se ha vuelto un concepto relativo, la ciencia no es suficiente, para eso tenemos la autopercepción y los sentimientos, bajo el lema de que cada quien puede ser lo que quiera, la persona ya no sabe si es hombre, mujer, ni siquiera ser humano. Por ejemplo, los trans especie no se sienten ni identifican como seres humanos, ellos se autoperciben caballos, perros o extraterrestres. Y llevarle la contraria a estos individuos puede acarrear serios problemas sociales, laborales o incluso legales, ya que el peor crimen no es ir en contra de la verdad, es ofender a estas minorías oprimidas.

Santo Tomás propuso cuatro trascendentales del ser, la unidad, la verdad, la bondad y la belleza, son inherentes a todos los entes, en diferentes grados, no es igual la belleza de una roca a la de una flor. Siguiendo a Santo Tomás la maldad no es parte de la naturaleza humana, es una ausencia de bondad. La inteligencia busca a la verdad, ir en contra de esto es una negación al ser y toda negación o privación es un acto de agresión. Entonces en esta era de post verdad no es raro encontrar políticas que se oponen a la Ley natural causando muerte, confusión y dolor a la una sociedad que no entiende ni para que existe y a sus individuos que no saben ni quienes son.

El Marxismo

El socialismo y el comunismo provienen de una filosofía política y económica similar, desarrollada a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX como una respuesta a los problemas de desigualdad y explotación de la clase obrera por parte de los grandes capitalistas, dueños de los medios de producción. Históricamente, el primer término en surgir fue socialismo, cuyas primeras menciones se remontan a la segunda mitad del siglo XVIII, cuando era usado por los defensores del contrato social como el monje Ferdinando Facchinei (1725-1814). Por su parte, comenzó a hablarse de comunismo alrededor de diez años después, en Francia, a raíz de un célebre banquete de más de mil comensales empobrecidos que se dio en París el 1 de julio de 1840, y en el que se discutió la necesidad de impulsar cambios sociales y políticos para alcanzar una “igualdad verdadera”.

Sin embargo, los comunistas se distinguían de los socialistas en que profesaban una visión política más confrontativa, que daba a la lucha de clases un lugar central en su propuesta de revolución obrera. Fue esta la razón por la cual Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895), prefirieron siempre hablar de comunismo en sus escritos. Marx rebautizó a las tendencias socialistas previas a su obra filosófica como “socialismo utópico”, queriendo decir con ello que proponían caminos al socialismo que no se sustentaban en el estudio riguroso de la realidad, ni proponían un método para ello, a diferencia de su propuesta hoy conocida como marxista que llamó “socialismo científico” o simplemente comunismo. En el comunismo el Estado central dictamina qué recibe gratuitamente cada quien, dependiendo de sus necesidades básicas de alojamiento, alimentación, educación y cuidados médicos, controla y dirige la producción económica y la cultura. Este tipo de regímenes se observan en la actualidad en países como Cuba y Corea del Norte, que no han tenido una evolución de ningún tipo en años, al contrario, hay una verdadera dictadura. En sistemas económicos como estos dos siempre se habla de combatir la desigualdad, pero curiosamente sus métodos provocan aún más empobrecimiento en donde se emplean.

Marx tuvo la influencia de Hegel y la dialéctica del amo y el esclavo, en esta se dice que el amo sueña en ser conquistador por la violencia, desprecia al esclavo a quien ha vencido obligándolo a producir lo necesario para satisfacer las necesidades materiales, mediante el trabajo. Dentro de este contexto político y cultural, el esclavo no es una persona de deberes y derechos sino un instrumento o herramienta de trabajo; su vida, a los ojos del señor, no se justifica más que por la producción de bienes materiales; aunque estos bienes pertenecen al amo quien olvida que necesita del esclavo, porque sin su trabajo se moriría de hambre. No hay amo sin esclavo; necesita del esclavo para afirmar su libertad y justificar su condición de superioridad.

El esclavo se libera al objetivar la conciencia alienada mediante el trabajo material, mientras el amo destruye su propio ser en disfrute del trabajo ajeno, para lograr su libertad el amo debe reconocer la condición de persona del esclavo. Marx trasladó la lucha del amo y el esclavo a las clases sociales en la que la burguesía sería el amo y los obreros representarían al esclavo, que lucharían contra el capitalismo en una revolución. Marx predijo que el comunismo sería la sociedad futura al capitalismo: una sociedad sin clases, en la que no habría una “explotación del hombre por el hombre”, como la llamaba él. Aunque no explicó en qué consistiría ese comunismo ni cómo podría sostenerse. Sin embargo, a diferencia de lo que pensaba la URSS, la China maoísta, la Cuba de Fidel Castro, la Camboya de los Jemeres Rojos, vivieron regímenes comunistas y sufrieron pobreza, represión y genocidio. Con la caída de la Unión Soviética y el muro de Berlín parecía que las ideas de Marx pasarían al olvido. No obstante, en su libro “El inicio de la nueva izquierda y la escuela de Frankfurt” Cristian Rodrigo Iturralde nos dice que “No existe ni jamás existió un solo marxismo histórico; el marxismo, es y siempre fue una ideología dinámica, en constante evolución, que sólo retrocede un lugar si se asegura de avanzar dos o tres en la próxima jugada.”

Arte y cultura

La izquierda entendió que debía utilizar una nueva estrategia si quería hacerse con el poder y mientras la derecha estaba concentrada en la economía, la izquierda vio en el arte y la cultura la oportunidad para transmitir su mensaje y modificar la forma de pensar de la gente a su favor. ¿Por qué el arte adquirió esa importancia para el marxismo? En primer lugar, porque en todas las eras el arte ha aparecido vinculada al hombre, desde las pinturas rupestres hasta el arte moderno, la necesidad de expresarse es parte de nuestra naturaleza. Las mayores pasiones y aspiraciones humanas están inmersas en ella, por eso toca las fibras más sensibles de los individuos, conmueve, lleva a la reflexión y en ocasiones al aprendizaje.

Wassily Kandinsky en su libro “Sobre lo Espiritual en el Arte”, opina que, “El artista vive una vida compleja, sutil, y la obra de él surgida, provocará necesariamente en el espectador que sea capaz de sentirlas, emociones tan matizadas que nuestras palabras no son capaces de expresar. Busca en la obra de arte una simple imitación de la naturaleza que le sirva para algún fin practico. Todas estas formas cuando son auténticamente artísticas, cumplen su finalidad y son alimento espiritual, en el que el espectador encuentra una consonancia con su alma.” La comunicación que el artista establece con el espectador debe ser autentica, es decir cuando el artista logra poner parte de su alma en su obra, esta logra conectar con el espectador. Según Kandinsky la necesidad interior del artista de comunicar tiene su origen y está determinada por tres necesidades místicas:

• El artista como creador, tiene que expresar aquello que posee (elemento de la personalidad).

• El artista, formando parte de una época, tiene que expresar lo que es propio de ella (elemento del estilo, como valor interno, constituido por el lenguaje de la época más el lenguaje del país, mientras este exista como tal).

• El artista, como servidor del arte, ha de expresar lo que es propio del arte en general (elemento de lo pura y eternamente artístico que pervive en todos los hombres, pueblos y épocas, se manifiesta en las obras de arte de cada artista, de cualquier nación y época y que, como elemento principal del arte, es ajeno al espacio y al tiempo).

Probablemente por eso vemos en la actualidad “arte” que no refleja belleza, ni técnica y mucho menos majestuosidad, por el contrario, cada vez es más común ver que se catalogan de obras arte a basuras como el “Cristo de Pis”, que es un crucifijo sumergido en un tanque lleno de la orina del estadounidense Andrés Serrano. En todas las categorías artísticas hay una predilección en aumento por lo burdo sin importar su mensaje o su técnica, ya no interesa que se dirija al espíritu sino a las sensaciones físicas y entre más disgusto cause, tiene más éxito. La degradación artística parece ir de la mano con la sociedad actual, que se ha quedado vacía y cada vez prefiere más los placeres inmediatos y físicos, que los del alma. Siguiendo esta premisa Kandinsky afirma que, “Las épocas en que el arte no cuenta con un representante de altura, son épocas de decadencia en el mundo espiritual.”

La escuela de Frankfurt

En la Alemania de los años 30 un grupo de intelectuales se reunía para dar origen a la corriente de pensamiento que años más tarde se denominó, Escuela de Frankfurt. Se encontraban filósofos, sociólogos, economistas y psicólogos, todos ellos seguidores de tres grandes pensadores críticos: Hegel, Marx y Freud. Los ideólogos de Frankfurt centraron sus estudios en el aspecto cultural a lo que Marx llamaba “superestructura” (al Estado, la ideología, la religión, la cultura, etc., y “estructura” a las cuestiones de orden económica). La izquierda se dio cuenta que la clase obrera no acabaría con el capitalismo, porque formaba parte de él. Por lo mismo tuvieron que buscar nuevos grupos de esclavos en las “minorías oprimidas”, y con la excusa de defender los derechos humanos impulsaron el feminismo, la homosexualidad, el antirracismo, y el cuidado al medio ambiente, entre los principales. Fue un proceso lento y sutil, no se trató de una lucha frente a frente, sino un cambio en la mentalidad de la gente. Es a partir de los años 60 y 70 que esto adquiere mayor fuerza. Mucha de esta influencia se le atribuye a Antonio Gramsci y a otros filósofos como Simone de Beauvoir, Sartre o Michel Foucault, pero al parecer gran parte del mérito también es para la escuela de Frankfurt y sus miembros: Teodoro Adorno, Herbert Marcuse, Walter Benjamin, Erich Fromm y Max Horkheimer, su participación en este periodo de la historia es desconocida para la mayoría de las personas.

Cristian Rodrigo Iturralde en su libro “El inicio de la nueva izquierda y la escuela de Frankfurt” nos dice que, “Los de Frankfurt no solo fueron pioneros en las temáticas contraculturales, sino que publicaron rápidamente y tradujeron sus obras a distintos idiomas, contando con un aparato de difusión mayor, en gran medida gracias a la financiación de Félix Weil, sus mecenas norteamericanos y el propio gobierno de los EEUU. A esto hay que añadir la ventaja comparativa que les otorgó su estancia en los EEUU desde mediados de los años 30ʹ, ocupando cargos en reputadas universidades- accediendo su influencia a miles de estudiantes- y obteniendo una variedad de recursos que facilitó en mucho su tarea. Otra ventaja en favor de los de Frankfurt es la libertad con la que contaron para escribir y difundir sus ensayos, pues a diferencia de los franceses y el italiano (habla de la rebelión de mayo del 68 en Francia y de Gramsci, respectivamente) no estaban afiliados al Partido Comunista ni sujetos a su estructura burocrática”.

Estos personajes aportaron cada uno desde su especialidad su formación a universitarios que venían de familias de nivel medio o con buenos ingresos. Es un aspecto interesante de estas filosofías marxistas que siempre dicen estar a favor de los sectores pobres y vulnerables de la población, sin embargo, por lo general sus dirigentes, incluyendo al mismo Marx, no son de ninguno de estos grupos, pero sí creen tener el derecho de mandarlos y decirles el modo correcto de pensar. La teoría critica atribuida a Max Horkheimer, busca desenmascarar a la sociedad de sus ideologías y transformarla en una sociedad igualitaria, sin opresión y liberando a los hombres de las relaciones que los esclavizan. Marcuse especifica que esta liberación no solo involucra a la religión, la tradición, los valores y la moral, sino también a lo establecido por la razón y la ciencia que no ha sido suficientemente transformadora.

Los rasgos generales de la teoría critica son: que no existe la imparcialidad. Es decir, a pesar de la posible fachada de objetividad que defiende la teoría tradicional, esto no es más que una apariencia que en realidad esconde intereses ideológicos. No acata el principio de “no valoración” y objetividad, defendido anteriormente en la teoría tradicional. Al contrario, busca la emancipación del ser humano que lo conduzca a la “praxis liberadora”. Todo conocimiento está determinado por intercesiones históricas, sociales y económicas. Es decir, una teoría no puede ser ajena al contexto social, histórico o económico del que ha surgido.

Los de Frankfurt vieron en la modernidad un interés por la ciencia y la razón y después al hombre demasiado interesado por conseguir bienes materiales, sumado esto a las derrotas del marxismo no parecía que el ser humano quisiera liberarse del sistema capitalista, pero los de Frankfurt entendieron algo significativo, que el hombre es un ser cultural y espiritual. Los avances tecnológicos permitieron masificar los mensajes y la industria del entretenimiento adquirió mucha importancia. La antigua izquierda y derecha no le dieron valor al arte y la cultura, aun así, los de Frankfurt vieron dos poderosas herramientas de transformación social. La nueva izquierda se ha adueñado de la industria del entretenimiento, solo basta con ver las películas y series de nuestros días para entender a cuáles colectivos se les hace propaganda, y a quienes se trata de ocultar. En el arte, los de Frankfurt notaron el gusto por lo grotesco, el modelo utilizado por ellos es desordenado, quitaron la forma, el fondo y la armonía, rompieron con la estética para hacer del arte un acto revolucionario en la que a través de un arte mediocre y malhecho el “artista” expresaba sus resentimientos.

Para finalizar con Frankfurt, Marcuse escribió e 1965 “La Tolerancia represiva y otros ensayos”, en la cual dice que no deben tolerarse todas las opiniones si no están de acuerdo con la suya, dicho texto fue muy leído por los ambientes académicos de la época, Marcuse dice lo siguiente: “esta tolerancia no puede ser indiscriminada e idéntica con respecto a los contenidos de expresión, ni de palabra ni de hecho; no puede proteger falsas palabras y acciones erróneas que de manera evidente contradicen y frustran las posibilidades de liberación… aquí ciertas cosas no pueden decirse, ciertas ideas no pueden expresarse, ciertas orientaciones políticas no pueden sugerirse, cierta conducta no puede permitirse sin hacer de la tolerancia un instrumento para el mantenimiento de la sumisión abyecta.”

La nueva izquierda y la revolución cultural

Al inicio de la Revolución francesa, el lugar que ocuparon respectivamente los partidarios de la realeza y sus oponentes en la Asamblea condujo a que, por facilidad, se denominara a los primeros “derecha” y a los otros “izquierda”. Más de dos siglos después, estas etiquetas siguen siendo utilizadas. En términos generales, se ha ubicado como “derecha” a los partidarios de la conservación del orden establecido, y se ha considerado “izquierda” a los impugnadores del estado de cosas prevalecientes. Pero, si bien la derecha ha sido y es identificada con valores o creencias como la autoridad, el orden jerárquico, el militarismo, la tradición e incluso la religión, en el lado izquierdo los contenidos han pasado por una evolución. En particular, sobre la igualdad se ha elaborado una propuesta de justicia social que, en el capitalismo desarrollado, ha generado el llamado estado de bienestar para combatir la desigualdad. En su libro “La batalla cultural”, Agustín Laje nos explica cómo la izquierda desarrolló estrategias políticas utilizando la batalla cultural, mientras que la derecha se enfocó en la economía dejándole el campo libre a su contrario, por lo que actualmente ha sido desplazada y eso lo podemos observar fácilmente en los gobiernos actuales que gobiernan en América latina y gran parte del mundo. Laje nos explica que la cultura no es sólo el fin de una batalla cultural sino también su medio y sus armas son la propaganda y el dominio sobre las instituciones culturales y educativas, con el fin de que una sociedad adopte nuevos valores.

Los medios de comunicación han contribuido enormemente a esta nueva modalidad de lucha, en la pág. 328 de su libro “La Batalla Cultural”, Laje dice que, “Las esferas políticas y culturales se desdiferencian. Así como ya no se sabe bien hasta dónde llega lo privado y hasta dónde llega lo público, tampoco se sabe bien donde empieza lo cultural y donde lo político y como demarcar sus contornos. Lo político necesita como nunca de lo cultural, y lo cultural se vuelve como nunca político, al punto de gritar que lo personal es político.” Ahora vemos como cuestiones personales cómo las preferencias sexuales son un punto fundamental a considerar en las leyes, por lo mismo el matrimonio igualitario y la adopción homoparental se han impuesto en nuestros estados y en los diferentes países, y a quien esté en contra de estas ideas será acusado de homofóbico y cometer crímenes de odio. Observamos nuevamente la lucha del amo y el esclavo en estos colectivos en donde hay alguien que oprime y alguien que es oprimido, por ejemplo, según el feminismo el hombre es el amo y la mujer la esclava.

Estas minorías radicales ven todo en términos de blanco y negro, ellos son siempre las víctimas y sus contrarios los malos que deben pagar por los daños ancestrales que les han hecho. Y a pesar de no ser grupos numerosos da la impresión opuesta, ya que tienen a los medios de comunicación más importantes de su lado. El bombardeo es constante por todos lados, se han filtrado en las escuelas, una prueba de esto son los libros de texto de primaria gratuitos distribuidos por la SEP, en los que incluso se utilizan palabras del lenguaje “inclusivo” como el todes, a pesar de que la Real Academia Española se ha opuesto a este tipo de expresiones. Con esto se demuestra que enseñar ya no es la prioridad de las escuelas, sino ir de acuerdo al nuevo orden mundial. Los 17 puntos de la agenda 2030 impulsada por la ONU continúan con la idea de igualdad y reducción de la pobreza. Irónicamente países como Venezuela o Argentina se empobrecieron enormemente con los gobiernos de izquierda. Y al mismo tiempo han surgido nuevos partidos de derecha que se oponen a estas corrientes, podemos ver a Vox en España, en su momento Donald Trump, y el reciente triunfo de Javier Milei en Argentina, nos dice que la derecha empieza a ganar terreno y a tomarse la batalla cultural en serio.

CONCLUSIONES

Entender los cambios del mundo que nos rodea puede ser difícil. Parecería que los cambios tecnológicos son los más radicales, cuando estudiaba en la secundaria se utilizaban los disquetes para guardar la información de la computadora, la cual posteriormente se podía ver en otro ordenador. Tiempo más tarde se utilizaron los CD y para mi etapa de profesionista la USB. Aun ahora como la ciencia avanza tan rápido me sorprende, pero no se compara a los cambios sociales. Me da la impresión de que los cambios en la mentalidad de la gente no eran tan veloces en las generaciones anteriores a la mía. Todavía en mi infancia y parte de la adolescencia era común hacer propósitos como formar una familia, conseguir un trabajo honrado, las autoridades como los papás, maestros, y curas eran respetados. A diferencia de lo que se ve hoy en día, personas que ya no quieren tener hijos sino perrhijos, mujeres que creen que tener una familia y cuidar de ella es un símbolo de opresión y en los peores casos madres que asesinan a sus hijos en sus propios vientres.

Este ensayo es un intento de encontrar una respuesta a estos fenómenos, pensar que se dieron de un día a otro es falso. En una de sus conferencias Agustín Laje dijo que, cuando el movimiento subversivo viene de las clases sociales bajas hablamos de revolución. Mientras que si viene de las clases sociales altas es una ingeniería social, ninguno de los colectivos feministas o LGBT tendría tanto éxito en su propaganda si no fueran ayudados por organismos nacionales e internacionales, la agenda 2030 de la ONU es un ejemplo de esto. Por un lado, se les da preferencia a los individuos que profesan esta ideología, no importa lo disparatadas o anticientíficas que sean sus opiniones, si van en contra de la verdad, la sociedad, o la misma integridad del ser humano, entre más radicales y faltos de razón sean adquieren más importancia. No paran de exigir derechos, pero se les olvida que tienen obligaciones, que, si quieren respeto, ellos deben respetar las opiniones de los demás, aun cuando no sean acordes a sus ideas.

Hay que aclarar que toda persona merece respeto sin importar su etnia, color de piel, sexo o preferencias sexuales, tan sólo por ser miembros de la especie humana ya poseen una dignidad distinta a las demás criaturas del planeta, a los cuales hay que cuidar sin caer en los excesos. Un perro o un gato puede ser una buena compañía, pero es siempre una mascota, no un hijo, y definitivamente por mucho cariño que se les tenga no valen más que un ser humano. Pareciera algo obvio, sin embargo, hemos llegado a un culto por lo absurdo, que hasta decir verdades es un acto revolucionario que puede ofender las susceptibilidades de muchos. Los hombres griegos, medievales y renacentistas intentaron ir más allá del conocimiento que se les presentaba en sus sociedades, ya fuera guiados por Dios, la ciencia, la filosofía o la experiencia entendían que debía esforzarse más en comprender el mundo. La necesidad de organizar bien sus sociedades en busca de un bien común dio diferentes modos de pensar y actuar en la política.

Viendo el panorama actual de México en donde la delincuencia, la pobreza, la drogadicción, los suicidios aumentan, y por el otro lado los pilares como la religión, la familia, el amor a su país o la comunidad caen, ya la pregunta obligada no es sólo ¿Quién está detrás de todo esto? Sino también ¿Para qué lo hace? y los que no estemos de acuerdo ¿Qué vamos a hacer al respecto? Quedarse ajeno a estas situaciones pensando que por no tomarles importancia no nos van a afectar y que son demasiado difíciles como para hacer un cambio es típico del idiota que Laje describe en su libro “Generación idiota”. Si hay algo que rescatar de la escuela de Frankfurt fue su inteligencia para darse cuenta de la situación en la que se encontraban y las armas que podían utilizar. Su modo de actuar fue lento, sutil, y efectivo. A cualquier madre que le digan que asesine a sus hijos se negaría, sin embargo, si se le convence de que no es su hijo, es más ni siquiera es un ser humano hasta X semana, dependiendo del mes en que se quiera abortar, no le hace que se contradiga a la embriología y la genética. Que es su cuerpo y por lo tanto su decisión, aunque el ser dentro de ella tenga su propio ADN, que practicarse un aborto es rápido y sencillo, sin decirle las secuelas físicas que le puede causar incluso la muerte, porque eso de aborto seguro no existe, y eso sin contar el trauma post aborto y los intentos de suicidio que vendrán después. Y como si esto fuera poco se le presenta la imagen una mujer empoderada y por supuesto sin hijos, libre, exitosa, debido a que un hijo ya equivale más a ser un parásito que un humano, probablemente preferirá el aborto como método anticonceptivo.

Es indispensable darse cuenta cómo las ideas del feminismo moderno, lejos de ayudar a la mujer la dañan y la destruyen, ni siquiera el dichoso movimiento púrpura ha logrado disminuir los homicidios a mujeres, de hecho, han aumentado en donde se han llevado a cabo estas políticas. La violencia a la mujer es algo repugnante, la violencia a un hombre, a un niño o a un anciano también lo es. La violencia debe ser combatida precisamente por ser un acto que atenta contra la integridad humana. La estrategia de los colectivos de izquierda es señalar siempre un culpable en el caso del feminismo es el hombre, como si todos los hombres fueran malos o todas las mujeres buenas. La pérdida de objetividad va de mano con la relativización de la verdad y del concepto del bien el mal. Es malo lo que ofende, no los actos que van en contra de la vida, estos pueden ser buenos dependiendo de las circunstancias, como el aborto. Que una persona se hormonice o mutile estando físicamente sana es bueno si ayuda a la afirmación de su identidad. Y el crimen no lo comete el médico que le ayuda en su transición, sino el que le dice que no es posible cambiar de sexo.

Lamentablemente no podemos negar que ha existido el racismo, la violencia hacia la mujer y los homosexuales, que el deterioro a nuestro planeta es a causa de un capitalismo desmedido. Tampoco todo en el pasado ha sido mejor, no obstante, si observamos detenidamente nos daremos cuenta que los que mueven estas minorías no están interesados en proteger sus derechos, la izquierda vio en ellos instrumentos a utilizar, me permitiría decir que esto es tan inteligente como perverso, que “El Príncipe” de Maquiavelo les queda corto. Si queremos revertir este nuevo orden mundial primeramente debemos estar informados de que sucede. La formación de las futuras generaciones ya no se puede dejar en manos de las escuelas. Los padres de familia son los primeros maestros que un niño debe tener, aparte del cariño y protección que les pueden brindar, es su experiencia y la transmisión de valores lo que le servirá durante toda su vida.

El enfoque es formar hombres y mujeres. Un niño cree que es el centro del universo, sus padres le tienen que dar lo que el desea y en el momento que quiere. Una de las razones del éxito de la nueva izquierda probablemente se debe a que las personas maduran cada vez más lento, el paso de niño a hombre se alarga, y tenemos a una sociedad temerosa al compromiso, al dolor, a asumir las responsabilidades de sus actos, es mejor victimizarse y echarle la culpa a los demás, conducta por demás infantil. Es la enseñanza, el aprecio por el esfuerzo, por la sabiduría, la vida y la inculcación de valores judeocristianos (independientemente de las creencias de cada quien, Occidente está cimentado por valores judeocristianos, por lo que pienso que hay que volver a ellos) es lo que hace el cambio de niño a adulto. El adulto entiende que él no es el centro, que debe levantarse temprano a trabajar, aunque prefiera estar acostado, y a que pesar de esforzarse muchas veces no tendrá lo que quiere y deberá superar las frustraciones, que haya gente que dependa de él no es malo, ya que una de sus funciones es servir a los demás, que el sacrificio y el dolor son parte de la vida.

Para finalizar diré que la mayoría de las personas que conozco a pesar de no saber qué es la nueva izquierda o el progresismo, están en contra lo que esto promueve, pero es una mayoría apática con miedo de expresarse, porque ven en los colectivos una masa ruidosa. Aun así, no son tantos como parecen y más que nada están equivocados, ellos traen una cultura de muerte y como seres irracionales es urgente frenarlos, y que los pilares vuelvan a ser Dios, la patria y la familia.

BIBLIOGRAFÍA

https://elenacardenna.wordpress.com/

Iturralde, Cristián Rodrigo. El inicio de la nueva izquierda y la Escuela de Frankfurt. Argentina. Grupo Unión, 2021.

Iturrieta Muñoz, Pablo. Las mentiras que te cuentan, las verdades que te ocultan. Canadá, Metanoia Press, 2021

Kandinsky, Wassily. Sobre lo espiritual en el arte. México. Colofón, 2014

Laje, Agustín. Generación idiota. Una crítica al adolescentrismo. México. HarperCollins, 2023.

Laje, Agustín. La batalla cultural. Reflexiones criticas para una Nueva Derecha. México. HarperCollins, 2022.

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