PENSAR CON LAS LETRAS
Un maravilloso acto humano,
libre como el viento,
sin dueño, sin frontera.
Es un ascenso sublime
cuando lo transformamos en poesía,
cuando vencemos la resistencia
de su rigidez callada
y le damos el tono exacto.
Es un reto del fuero interno
para quienes no huyen,
para quienes se atreven
a hacer que las letras hablen.
No es un camino sin obstáculos:
a veces se resisten,
quieren ser originales,
no aceptan traducciones fáciles.
Exigen metáforas dignas,
retóricas bien tejidas,
interpretaciones que las eleven
y les devuelvan su valor.
No puede haber asimetría,
porque también sienten.
Parecen inofensivas,
pero no lo son.
Esperan de ti esfuerzo,
compromiso y lealtad.
Cada letra guarda una historia,
cada palabra, un universo.
No existen vacíos en ellas,
solo esperan lo mejor de ti:
que las vistas de belleza,
que las hagas brillar,
y que su rostro
se ilumine de felicidad.
Nicolás Sosa.
Venezuela.



