Que no
Que no se marche mi amor por ti, que el color de tus labios de rojo carmesí, son tan naturales como los besos que te di.
Que no se marche lo que sientes, cuando acaricio tu cuerpo, pues es néctar que deleito de amor lo que en mi corazón y alma yo siento.
Y si un día fuera así, con la inspiración abierta, cuando tú amor me despierta,
Volvería yo a soñar al saber que no se ahuyenta.
Ese sorbo de tus besos, ese temblar de tu cuerpo, esos movimientos indescriptibles, que solo mi lápiz puede escribir, ese día, esa noche cuando estuve junto a ti.
Entre pasos silenciosos solo el gato pudo ver, con su mirada brillante, todo lo vivido entre tú y yo, cuando al salir espantado, sin saber quién fue, el fantasma que visitó aquel anochecer.
Leelo mi amor, aquí describo la visita y curiosidad del gato, pero no puedo describir al fantasma que espantó al gato, no lo vi, abrázame, bésame que esto es solo un rato, de lo que nos toca vivir.
Emigdio Rodríguez Silva.
Venezuela.



