Refugio y letras.
En la sombra quieta de la razón la pluma despierta su dulce trazo, y en cada palabra derrama el sentimiento que el alma guardaba para un amor.
La tinta surge como un suspiro, pausado, profundo sobre el papel; y cada letra, cual sutil giro, vuelve eterno lo frágil y lo fiel.
Escribir es besar el tiempo ido, atar a los recuerdos con suave hilo; darle a la nostalgia un cauce diáfano y a la alegría pureza en estilo.
Hermoso arte de sentimientos tejidos, refugio leal del corazón que vaga: En las paginas quedan escondidas las sensaciones y el amor que aprendimos a soñar.
José de Jesús Ceniceros Ojeda.
México.



