Querido amigo que ayuda:
Hay una belleza invisible en la ayuda que recibimos a lo largo de la vida. No solo hablo del amor incondicional de la familia o los amigos de siempre, sino de esa maravillosa red humana compuesta por conocidos que se vuelven pilares, y por extraños que, con un solo gesto, nos cambian el día.
El agradecimiento que hoy quiero expresar es hacia esa empatía universal; esa que usted comprende y ejerce tan bien. Ver el mundo con los ojos del corazón y estar dispuesto a colaborar en el camino de otros es un arte que pocos dominan. Gracias por su generosidad, por su tiempo y por ser de esas personas que enriquecen la historia de quienes tenemos la fortuna de conocerlo.
Gracias por dar sin exponer, y por ayudar sin la necesidad de gritárselo al mundo.
Inés Yakimov.
Venezuela.



