A CORAZÓN ABIERTO
Esta tarde, aunque suene un poco extraño, fui testigo de la operación a corazón abierto, más maravillosa del mundo.
Escuché el latir de tu corazón, ese órgano que no ve, no piensa, no siente, pero que sí enamora sin recato.
Pude palpar en cada letra, en cada palabra, en cada verso, la clara muestra de quién eres.
Pude escuchar esos latidos de tu corazón en lo más sensible de mi ser.
Tus versos taladraron mis oídos así, cuál efímera melodía haciendo volar la imaginación.
Gracias… gracias por desnudar tu alma ante la mirada atónita de quien esto suscribe; me permitió darme cuenta del porqué eres especial para mí, me permitió entender la razón de mi admiración para contigo.
Y cómo no hacerlo, si has llegado con el corazón en la mano, después de una cirugía, a corazón abierto.
Marco Antonio Espinoza López.
México.



