LA NOCHE INEVITABLE: TRES VISIONES DE LA MUERTE EN LA POESÍA CONTEMPORÁNEA
Paulina Herrera Soto.
México.
«La muerte designa el fin absoluto de algo positivo y vivo:
un ser humano, un animal, una planta, una amistad, una
alianza, la paz, una época. No se habla de la muerte de una
tempestad y si en cambio de la muerte de un hermoso día»1 .
La muerte es un fenómeno que ha impactado a la humanidad desde que existe. Nadie escapa a ella y no se sabe a ciencia cierta qué involucra, permanece oculta, como un misterio el cual se teme sea revelado. ¿Qué ocurre cuando una persona muere? Es algo que ha tratado de responderse desde varias dimensiones, religiosa, científica, filosófica, artística, entre otras. Y las respuestas son tan variadas que da la impresión de que no hay nada claro sobre ella. Aun así el arte en su insaciable necesidad de expresar las profundidades de la mente humana y lo que le rodea, ha dejado su huella a través de obras literarias dedicadas a este tema como La muerte de Iván Ilich de León Tolstoi, La Divina Comedia de Dante Alighieri, o Pedro Páramo de Juan Rulfo.
La cantidad de escritos, pinturas, o piezas musicales dedicados a ella son demasiados para enumerarlos. Por lo que de entre todo el bagaje universal, escogí tres poemas, “La muerte del mayor Sabines” de Jaime Sabines, “Nocturno en que nada se oye” de Xavier Villaurrutia y “Barco en la oscuridad” de Jon Fosse. Los autores elegidos son grandes poetas, tan distintos unos de otros. Aunque sea el mismo tema cada quien lo hace desde sus propias vivencias y pensamientos. La muerte es vista a través de tres posturas distintas, de hombres que utilizan el don de la palabra para hablar de lo que nadie quiere oír, pero a lo que ninguno podemos escapar. Este análisis pretende examinar tres aspectos diferentes del mismo suceso, visto desde el duelo, la disolución de la conciencia y el camino a descubrir el misterio. Por medio de la poesía se intentará contestar a la cuestión de ¿Qué es la muerte?
1. Jaime Sabines: “Algo sobre la muerte del mayor Sabines”
«Algo sobre la muerte del mayor Sabines» de Jaime Sabines se publicó por primera vez en 1962 en la Ciudad de México dentro de la colección «Poemas y Ensayos» de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ese primer tiraje incluyó la primera parte del poema (la más amplia), escrita durante la agonía de su padre. Años después, en 1973, se editó y consolidó la versión completa que incluye la segunda parte, en la que se explaya sobre la pérdida y da paso a la reflexión. Escrito en verso libre, el poema carece de rima y métrica, el vocabulario utilizado es de un tono de intimidad, más parecido a un monólogo. Directo y claro, Sabines no trata de suavizar los hechos, los dice tal como los piensa en un tono desgarrador. El poema presenta una sucesión de eventos que describe varias etapas que van desde la estancia en el hospital, la conmoción por el funeral, el duelo y la meditación sobre la muerte. En la primera parte vemos el miedo ante el peligro que se acerca y presagia el fin:
«Convalecemos de la angustia apenas
y estamos débiles, asustadizos,
despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
para verte en la noche y saber que respiras.
Necesitamos despertar para estar más despiertos
en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.»2
En la parte del funeral el dolor por la pérdida se vuelve un grito de agonía, el autor no puede procesar lo que ocurre y utiliza un lenguaje metafórico, la sepultura nos remite a las deidades telúricas, que como representación de la tierra, manejan un aspecto ambivalente de vida y muerte. Al igual que la Coatlicue de la mitología mexica, la muerte se presenta como una ávida devoradora, pero al mismo tiempo se ve como una madre que acoge y cobija a sus hijos, regresándolos al interior de donde salieron, y el autor lo expresa de la siguiente manera:
«Madre generosa
de todos los muertos,
madre tierra, madre,
vagina del frío,
brazos de intemperie,
regazo del viento,
nido de la noche,
madre de la muerte,
recógelo, abrígalo,
desnúdalo, tómalo,
guárdalo, acábalo.»3
La parte del duelo es llamativa por su formato de letanías o rezos que nos recuerdan a los novenarios, para este punto Sabines ha pasado por diversas fases del tormento, la frustración lo ha hecho cuestionar sus creencias, y ahora su rabia lo ha llevado querer convencerse de que a pesar de ya no tenerlo físicamente su padre no podrá morir. Ya que como el mismo dice «Morir es olvidar, ser olvidado.4 » Con esto llega el momento de asumir la realidad, el dolor sigue presente, pero hay que aprender a vivir con él, como una herida que nunca cicatriza completamente.
«Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.
Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.»5
Después de esta travesía, el autor decide cerrar con una reflexión diciéndonos que «No vuelve nadie, nada. No retorna el polvo de oro de la vida.»6 Lo cual en parte es una afirmación, en parte una sentencia. La muerte en el poema de Sabines es personificada en momentos tratando a la enfermedad como El Señor Cáncer, o El Señor Pendejo. No teme hablar de las sensaciones físicas, órganos infectados, los tubos o el personal médico. La pérdida es tratada como una experiencia real, cotidiana, sin ánimo de adornar. La autenticidad del dolor, el miedo, la incertidumbre o la soledad, surgen en cada verso. Observamos a alguien que sufre paso a paso hasta intentar llegar a un estado de aceptación, en el que es el recuerdo de su padre lo que lo hace padecer y a la vez lo mantiene con vida, confirmando lo que se dice en el libro de Cantar de los cantares 8, 6 «Porque fuerte como la muerte es el amor». Ambas son fuerzas que trascienden al ser humano, lo transforman y lo dotan de sabiduría.
2. Xavier Villaurrutia: “Nocturno en que nada se oye”
“Nocturno en que nada se oye” es un poema que forma parte de la serie Nocturnos, que son poemas que exploran la noche como un espacio de introspección, obsesión por la muerte, el erotismo y el insomnio. Aunque algunos Nocturnos se compilaron antes, la versión consolidada salió en Nostalgia de la muerte (1938), el libro central de su obra poética. A diferencia de Sabines, Villaurrutia aborda la muerte desde el surrealismo, dando un tono más fantasioso al poema, estableciendo una relación entre el sueño, la noche y la muerte. A pesar de que se tratan otros temas como la soledad y el vacío existencial, es la muerte el eje central del texto. El poema consta de 33 versos libres, es decir sin métrica ni rima fija, es más una emulación del fluir de la conciencia en donde el autor sale del espacio físico en el que está, disolviendo su cuerpo y su identidad hasta llegar al vacío.
Describe sensaciones contradictorias que evocan a emociones relacionadas con la desesperanza, y se refieren al mundo interior con las expresiones como “agua que no moja”, “aire de vidrio”, “fuego lívido que corta como el grito”, este último término lívido habla de una palidez, de algo descolorido, como un cadáver, lo cual contrasta enormemente con el fuego que está lleno de pasión, de calor y vivacidad. Pudiera ser que Villaurrutia nos habla de algo que en el pasado tenía vida y que con el tiempo se fue apagando, perdió su energía y ya no queda de eso más que las cenizas. Un aspecto a notar es la ausencia de signos de puntuación, lo que provoca que el flujo de ideas se den de forma espontánea similar a como ocurre en el pensamiento.
El tono del texto lo determina una perspectiva muy íntima y melancólica. También están los juegos de palabras conocidos como calambur (que consiste en reagrupar las sílabas de distintos términos para formar otros nuevos con un significado completamente distinto) como vemos a continuación: «y mi voz que madura, y mi voz quemadura, y mi bosque madura, y mi voz quema dura». Observamos que aunque el sonido es parecido entre los versos, los significados cambian. Repitiéndose los sonidos de la m, v y la r. La evolución va de la voz que madura, para pasar a la quemadura y llegar a quema dura, cada vez resaltando más el dolor.
Sin embargo Villaurrutia alcanza el límite al presentarnos una situación en que su cuerpo y su espíritu ya no uno mismo, aquí aparece la desintegración de su propia mente, producto de su desequilibrio, y a la vez es completamente consciente de su fragmentación:
«porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes»7
Tanto el inicio y el final del poema son importantes. «En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen, sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte».8 La atmósfera claustrofóbica que logra la soledad absoluta y nos indica cual será el tono del poema, más que referirse a la muerte desde una realidad biológica lo hace como un estado mental. Por otra parte su final nos dice que «el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.»9 En este punto el sueño es comparado con la muerte similar a un estado de conciencia en el que el mundo físico se ha disuelto, las imágenes surrealistas o fantásticas son ahora la realidad y no necesitan explicación. La muerte es el nuevo mundo a explorar, ya no hay dolor, es la nada, un silencio estridente que cala hasta los huesos, una incertidumbre eterna que hay que aceptar.
3. Jon Fosse: “Barco en la oscuridad” (Bat i mørke)
“Barco en la oscuridad” (Båt i mørke) es un poema de Jon Fosse, su publicación original fue en Noruega a través de sus poemarios recopilatorios, como Poesía completa (Dikt i samling) en el idioma nynorsk. Por otra parte, la versión traducida al español realizada por Roberto Amézquita se publicó el 5 de octubre de 2023 en la revista digital mexicana “Círculo de Poesía”, coincidiendo exactamente con el día en que la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura. El autor utiliza un estilo minimalista sin comas ni puntos, es el lector quien le da la entonación y las pausas adecuadas en base a los espacios de separación de un verso a otro. Dando como resultado un tono monótono.
Sus conocimientos en música le ayudaron para la composición del texto siendo la frase «Estoy sentado en un barco»,10 el estribillo del poema, entendiéndose como estribillo a una frase que se repite de forma constante en una canción o poema. Esto funciona regresándonos constantemente al punto de partida, pero a diferencia de los dos autores anteriores, en el escrito de Fosse no existe el dolor desgarrador, ni la oscuridad es algo malo. Junto con el agua son elementos que funcionan para sumergirse en el subconsciente. A la vez dichos componentes se oponen a la costa y las casas blancas que se ven tan ajenos tanto en el plano físico como en el psicológico. Las costas que viene a simbolizar la seguridad, ya que al fin se ha llegado a tierra firme, aquí es un aspecto que contradice al objetivo principal. El poeta no quiere bajar del barco, él se funde con la oscuridad, con el medio que lo rodea, lejos de ser algo terrorífico se vuelve una experiencia de paz. La misma soledad es retratada como la necesidad de entender la propia existencia como bien nos lo expresa Fosse a continuación:
«estoy sentado en un barco y soy
un agua sin ondas
no soy una persona
y hay calma»11
El arcano, lo que permanece oculto es un elemento que genera miedo y atracción a la vez. El agua como elemento purificador habla de una renovación espiritual. La oportunidad de descubrirse a sí mismo podría presentarse a la hora de la muerte. Sin las distracciones cotidianas de la vida emergería la verdadera personalidad. Un detalle a notar es que el mar siempre es descrito como azul oscuro, casi negro, en la teoría del color los azules claros simbolizan la tranquilidad, la paz mental y la juventud en oposición al azul oscuro que significa madurez y reflexión. Por su parte el negro nos recuerda lo desconocido. La ausencia de luz lo vuelve un color neutro y ayuda a resaltar a los demás. Más que algo negativo, la muerte interpretada por el barco, el mar y la oscuridad es el trayecto que nos espera al final de la vida. Una libertad que quizás impresione en un principio, pero que invita a aceptar con confianza. La parte final del poema ya no ve los elementos mencionados como agentes externos, ahora se puede vivir en comunión con ellos, comprendiendo que siempre se fue parte del universo al cual se está regresando.
«porque ya no soy persona
soy calma en un barco
soy la oscuridad en un barco
y todo es azul y está oscuro
tan húmedo y oscuro»12
Cuadro comparativo entre las perspectivas de los autores

Las tres formas de plantear la muerte son diversas y con aspectos interesantes, algunos como la soledad, la oscuridad o la incertidumbre se ven en los tres poemas. Sin embargo Sabines sufre la muerte de su padre desde lo más hondo de su ser, dándole al escrito ese tono lapidario y honesto que manifiesta alguien que padece una perdida, vemos las etapas del duelo hasta llegar a lo que parece ser una resignación del suceso. Mientras que Villaurrutia intenta darle un sentido más metafísico a la muerte, al hacerla una experiencia de desolación en la que el individuo se desintegra para llegar a su verdadero yo, aquí es un fenómeno más parecido al mundo de los sueños. Por ultimo Fosse la ve como un viaje a lo misterioso del que el individuo llega a formar parte, por lo que el tono en su poema es de una tranquilidad que no tienen los otros dos.
Al inicio del ensayo se dijo que la muerte es un evento asociado con la negatividad, en la antigüedad dioses como Hades, Anubis o Mictlantecuhtli eran temidos, y a pesar de intentar evitarlos no había escapatoria a ellos. En la actualidad la imagen de la muerte conserva parte de estas características, se ve como el fin de algo alegre, de la juventud, de la salud, aspectos que quisiéramos fueran eternos. Por eso es importante hablar de ella aunque resulte incomoda, examinarla por medio de diferentes puntos de vista la vuelve menos temible, la personaliza y enriquece. El telos griego (τέλος) significa el fin o termino. El cumplimiento de una meta. Si vemos a la muerte como la culminación de la vida en cuanto a la obtención de objetivos, empieza a tener sentido. Deja de ser el fin abrupto de algo que queremos, para transformarse en la realización del ser humano. Después de una gran cantidad de sucesos, buenos y malos, de aprendizaje, llega el momento de partir y el organismo comunica a los órganos que la misión está cumplida y el resultado de ese gran esfuerzo es el descanso. La calma que sólo puede darse cuando cae la noche y queda todo en silencio, para recibir al ser humano que al igual que una flor de luna finalmente va a florecer.
Bibliografía
CHEVALIER, J. – GHEERBRANT, A., Diccionario de símbolos, Herder Editorial, Barcelona 1986.
FOSSE, J., Barco en la oscuridad [consultado: 21 de junio 2026]. https://circulodepoesia.com/2023/10/dos-poemas-de-jon-fosse-premio-nobel-de-literatura-2023/
SABINES, J., Algo sobre la muerte del mayor Sabines [consultado: 21 de junio 2026]. https://materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf2/jaime-sabines.pdf
VILLAURRUTIA, X., Nocturno en que nada se oye [consultado: 21 junio 2026]. https://ciudadseva.com/texto/nocturno-en-que-nada-se-oye/
Notas
- J. CHEVALIER – A. GHEERBRANT, Diccionario de símbolos, 731. ↩︎
- SABINES, J., Algo sobre la muerte del mayor Sabines, 6. ↩︎
- SABINES, J., Algo sobre la muerte del mayor Sabines, 11. ↩︎
- Ibid, 14. ↩︎
- Ibid, 17. ↩︎
- Ibid, 22. ↩︎
- VILLAURRUTIA, X., Nocturno en que nada se oye [consultado: 21 junio 2026]. ↩︎
- Ibid. ↩︎
- Ibid. ↩︎
- FOSSE, J., Barco en la oscuridad [consultado: 21 de junio 2026]. ↩︎
- Ibid. ↩︎
- Ibid. ↩︎


