LA OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES EN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
INTRODUCCIÓN
Al hablar de la opción preferencial por los pobres, es imposible no girar la cabeza y pensar un poco en el Papa Francisco, pues es quien entraña con todo su ministerio tanto presbiteral, como episcopal y de manera más clara como el obispo de Roma, siendo su lema y estilo de vida, por eso se tiene tal reconocimiento a su persona.
Pero esta opción, no solamente es presentada por él, sino que se remonta bastantes años atrás, por eso la necesidad de conocer esta opción, no solamente en el mundo actual, sino todo lo que la Iglesia ha planteado y tratando de reunir el mayor sustento para presentar todo lo que la Iglesia tiene para decir sobre los pobres, tanto en lo bíblico, en aquellos documentos doctrinales y de manera especial en los últimos años presentados por los Papas, desde el Papa San Juan Pablo II, hasta quien gobierna hoy la Iglesia: el Papa León XIV.
Basta ingresar al mundo digital para darnos cuenta que con un solo click, brota vastísima información, pero lo que esta opción busca, no solamente es la información, sino la aplicación, la vivencia en la sociedad, contenidos que le son propias a la doctrina social de la Iglesia, y en su aplicación a la pastoral social de nuestras parroquias.
FUNDAMENTO BÍBLICO
Muchísimos son los textos que abordan este tema, pues recorre desde el antiguo testamento, hasta llegar al nuevo testamento y en la figura de Cristo toman una forma central en su predicación, pues constantemente se remite a esta realidad, pero no solamente a una pobreza económica, sino también a una pobreza espiritual, incluso el no desprenderse de lo material por el Reino de Dios, podríamos considerarlo una forma de pobreza que no está llamada a la trascendencia.
Proverbios indica que ayudar al pobre es un acto de generosidad hacia Dios: «A Yahve presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar» (Proverbios 19,17).
En Deuteronomio, se prohíbe el endurecimiento del corazón ante el necesitado: Cuando en alguna de las ciudades de la tierra que el Señor tu Dios te da haya algún pobre entre ustedes, no endurezcas tu corazón ni le cierres tu mano. Antes bien, tiéndele la mano y préstale generosamente lo que necesite. (Deuteronomio 15, 7-8), aunado a este pasaje, podemos apreciar en los siguientes dos versículos, como Dios recompensa a aquellos que dan con generosidad, es ya un preámbulo para aquellos que se dedican a hacer el bien a los demás: Den con generosidad y háganlo de buena gana; así el Señor tu Dios bendecirá todos tus trabajos y todo lo que emprendas. Gente pobre en esta tierra siempre la habrá; por eso te ordeno que seas generoso con tus hermanos hebreos y con los pobres y necesitados de tu tierra.
En el antiguo testamento, la tradición que más recoge la opción por los pobres, es lo plasmado en el pentateuco, pues es Dios quien libera al pueblo de la opresión por los egipcios, y este éxodo es el que los ubica en la misma condición, es un espacio donde no existe la pobreza, pues antes todos eran esclavos y ahora son libres.
Ubicados en esta realidad se plasma la centralidad de los jubileos, como esos espacios que permiten recuperar la armonía, siendo la oportunidad de recuperar el equilibrio económico, en un artículo escrito por Fernando de la Iglesia Viguiristi, en la revista La Civiltà Cattolica, lo presenta y lo detalla de una manera extensa, solamente resalto los siguientes puntos:
La confesión del pueblo judío: «el Señor nos sacó de Egipto» (Dt 6,21) atraviesa todo el Antiguo Testamento. Es el núcleo de la fe de Israel, que reconoce la existencia de un Dios liberador, que le sacó de la esclavitud, y le constituyó como el pueblo de su propiedad, compuesto de personas iguales entre sí y ante él.
Palestina era una región pequeña y pobre. La tierra, bien repartida y trabajada, proporcionaba todo lo necesario para cubrir las exigencias de cada día en una economía fundamentalmente familiar y de subsistencia. «Israel y Judá vivieron tranquilos cada uno bajo su parra y su higuera, desde Dan hasta Bersebá» (1 Re 5,5). Lamentablemente, en el siglo VIII a. C, el contraste entre pobres y ricos era ya escandaloso. Los profetas que condenaban el lujo, la acumulación de tierras y la apropiación de casas defendían a los pobres.
En caso de pérdidas de cosechas o infortunios familiares, las personas se empobrecían y se endeudaban. Para pagar las deudas, se veían forzados a vender sus campos. Caían así en la miseria y, en muchos casos, a tener que venderse como esclavos. Los preceptos del año sabático y del jubilar pretendían recuperar la igualdad perdida. Lo nuclear es que «no haya pobres entre los tuyos» (Dt 15,4). El ideal es que la sociedad en Israel sea igualitaria, que cada familia sea propietaria de la tierra de manera que todas puedan vivir libres, con autonomía, con suficiencia y en comunión con los demás. Éste es el proyecto del Señor para su pueblo.
El punto más importante que ocupa la exégesis bíblica, es el acontecimiento de Cristo y como mantenía la relación con los pobres, de manera muy especial en las bienaventuranzas, El Evangelio de Lucas declara: «Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios» (Lucas 6, 20).
En el contexto bíblico, los pobres no son solamente quienes carecen de dinero. Son también los débiles, los marginados, los olvidados y aquellos que han sido heridos por las injusticias humanas, son personas que muchas veces no tienen poder, voz ni seguridad.
Cuando Jesús proclama “bienaventurados”, no está diciendo que la pobreza sea buena en sí misma. El hambre, la miseria y la exclusión nunca son voluntad de Dios. Lo que Jesús anuncia es que Dios no abandona a los pobres y que su Reino comienza precisamente con ellos.
El Reino de Dios aparece como una buena noticia para quienes el mundo suele dejar al margen.
La opción preferencial por los pobres no es una ideología; nace directamente del Evangelio y del modo en que Dios ama.
En Lucas 6,20, Jesús nos revela que el Reino de Dios comienza allí donde alguien es mirado con misericordia, levantado en su dignidad y reconocido como hijo amado de Dios.
La pobreza que Cristo asume es una pobreza que asume nuestra condición, Alfonso de la Fuente, del Instituto San Dámaso en Madrid escribe a propósito de esto: Es cierto, como recuerda Pablo, que Cristo, ״siendo rico, se hizo pobre por vosotros, a fin de que os enriquecierais con su pobreza» (Cor 8, 9).
Pero esta pobreza ha de entenderse en la línea de la encarnación y de la muerte en Cruz, del anonadamiento a que el mismo Pablo se refiere escribiendo a los Filipenses: «El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo» (flp 2, 6-7). Por tanto no se trata de determinar las condiciones históricas de la vida de Jesús.
Jesús continúa la preocupación bíblica por los hombres como categoría social. Y esto hasta tal punto que, hablando del juicio escatológico, considera como hecho a sí mismo cuanto hacemos con el pobre o necesitado: ”Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40). Y los hermanos pequeños son aquí los que padecieron hambre, sed y desnudez.
¿DÓNDE UBICAR ESTA OPCIÓN?
El concepto nació con fuerza en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968) y fue reafirmado en Puebla (1979), marcando un compromiso por la liberación integral de los oprimidos.
Por eso, suele decirse: Medellín preparó el camino, pero Puebla formuló explícitamente la “opción preferencial por los pobres”.
La Conferencia de Medellín surgió en un momento histórico de profundas transformaciones sociales, políticas y eclesiales en América Latina y en el mundo. Su contexto puede comprenderse desde tres grandes dimensiones: la realidad de pobreza e injusticia que vivían los pueblos latinoamericanos, la renovación impulsada por el Concilio Vaticano II y el clima mundial de cambios y tensiones ideológicas de la década de 1960.
Aunque Medellín no usa todavía la fórmula exacta “opción preferencial por los pobres”, sí establece claramente esta línea pastoral, la aborda de manera especial en los números 8 y 9 del apartado número 14: en el número 8 apuntala: «queremos que la Iglesia de América Latina sea evangelizadora de los pobres y solidaria con ellos, testigo del valor de los bienes del Reino y humilde servidora de todos los hombres de nuestros pueblos. Sus pastores y demás miembros del Pueblo de Dios han de dar a su vida y sus palabras, a sus actitudes y su acción, la coherencia necesaria con las exigencias evangélicas y las necesidades de los hombres latinoamericanos.«
Es ya un marco referencial para hablar de la opción por los pobres, quizá sin recibir ese nombre, pero sí mostrando cual es la línea para la acción, pues todo el apartado 14 muestra la pobreza en la Iglesia, solamente por mencionar el número 9, donde invita a la acción para la erradicación: «El particular mandato del Señor de “evangelizar a los pobres” debe llevarnos a una distribución de los esfuerzos y del personal apostólico que dé preferencia efectiva a los sectores más pobres y necesitados y a los segregados por cualquier causa, alentando y acelerando las iniciativas y estudios que con ese fin ya se hacen.»
En el documento de Puebla, ya se presenta la opción por los pobres como un concepto fuerte, que hace presente las realidades en la iglesia de aquel tiempo, pero que siguen teniendo resonancia en la actualidad: «Volvemos a tomar, con renovada esperanza en la fuerza vivificante del Espíritu, la posición de la II Conferencia General que hizo una clara y profética opción preferencial y solidaria por los pobres.» El número 1134 es clave para rastrear el origen de este término, pues lo menciona de una manera clara, retomando los puntos de la conferencia episcopal anterior.
En el contexto de Jesús, en el número 1142 menciona: «los pobres merecen una atención preferencial, cualquiera que sea la situación moral o personal en que se encuentren. Hechos a imagen y semejanza de Dios, para ser sus hijos, esta imagen está ensombrecida y aun escarnecida. Por eso Dios toma su defensa y los ama. Es así como los pobres son los primeros destinatarios de la misión.» Considero que esta es la parte medular de la doctrina de la preferencia por los pobres, ya que enmarca toda la realidad de la pobreza, sin hacer la sola mención de la pobreza económica y las implicaciones que debe de tener en el campo pastoral.
La opción preferencial por los pobres en Juan Pablo II
La mirada de San Juan Pablo II sobre la vivencia de la opción preferencial, toma un rostro muy humano, ya que su exigencia a la Iglesia es a vivirla en la integridad, no como un sacrificio, sino como una respuesta de amor a Dios, que nos ha amado primero.
La opción preferencial por los pobres no era una idea política ni una simple estrategia social, sino una exigencia que nace del Evangelio y del amor de Cristo. Él asumió la reflexión latinoamericana sobre los pobres y la incorporó al magisterio universal de la Iglesia, dándole un fundamento profundamente cristológico y moral.
El resumen fuerte de lo que implica la opción, lo podemos encontrar de lleno en el número 42 de la Sollicitudo Rei Socialis: «la opción o amor preferencial por los pobres. Esta es una opción o una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia. Se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes.»
Hablamos de una síntesis de su implicación en su ministerio y clara bandera que se menciona y se pregona a lo largo de sus escritos, pues una de las cualidades de su ministerio, fue siempre la cercanía con su pueblo, por la relación que guardaba en su visita a los distintos países, haciendo cercano el evangelio a cada realidad, esto le permite con todo gusto el titulo del Papa Viajero.
La opción preferencial por los pobres en el Papa Francisco
En documentos como Evangelii Gaudium, Laudato Si’ y Fratelli Tutti, el Papa Francisco desarrolla una visión amplia de la opción preferencial por los pobres, relacionándola con la justicia social, la fraternidad, el cuidado de la creación y la crítica a una economía que descarta a las personas
Desde el inicio de su pontificado, el Papa ha insistido en la necesidad de una Iglesia cercana a los más vulnerables, capaz de reconocer en ellos el rostro sufriente de Jesucristo.
Es el Papa uno de los exponentes más fuertes de esta opción preferencial, pues no solo la predicó, sino que desde el primer momento de su ministerio lo encarnó.
Uno de los documentos capitales fue la Evangelii Gaudium, de manera especial a partir del número 197, donde entraña este tema, lo hace desde la sencillez de un pastor preocupado por la realidad que está afrontando su rebaño, este número es especial, pues muestra que los pobres están en el corazón de Dios, por eso su amor se derrama sobre ellos: «El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo «se hizo pobre» (2 Co 8,9). Todo el camino de nuestra redención está signado por los pobres. Esta salvación vino a nosotros a través del «sí» de una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio.»
Considero que en el 198, es donde se desmenuza cual es la opción de Francisco y como se vuelve lema y acción en todo su caminar al frente de la Iglesia, pues más que un asistencialismo, es una categoría teológica, donde nos invita a tener los mismos sentimientos de Cristo: «Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera misericordia». Esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de todos los cristianos, llamados a tener «los mismos sentimientos de Jesucristo» (Flp 2,5). Inspirada en ella, la Iglesia hizo una opción por los pobres entendida como una «forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia».»
IMPLICACIÓN DE LA PASTORAL SOCIAL EN ESTA REALIDAD
Si apreciamos todo este contenido, puede parecernos hasta cierto punto como algo romántico, pero la parte central se encuentra en la aplicación de todo lo conocido, es por eso que llevado a nuestra realidad como seminarista, la acción pastoral, debe llevar una gran base magisterial, y en la aplicación apegada a la realidad, delimitando cuál es el campo, ya que podemos correr el riesgo de volvernos un asistencialismo dentro incluso de las mismas categorías de los programas de gobierno.
De manera especial y muy personal, me ha tocado participar activamente en la pastoral social de mi comunidad parroquial, es en ella donde he aprendido, que trabajar por los pobres es una labor ardua, que no se limita solamente a lo económico, sino que hay que implicarnos en la realidad de todas las personas, desde aquellos que viven un duelo, hasta aquellos ambientes políticos en los que como Iglesia tenemos que iluminar esa realidad, siendo luz para nuestra realidad social, por eso junto con este apartado, viene la conclusión, no solamente como un apartado más dentro de la investigación, sino como un punto de aterrizaje donde se hace vida lo que se ha predicado, ya que la formación si no es llevada a la misión, corre el riesgo de la simulación.
Esta opción no es excluyente ni ideológica; nace de la fe en Jesucristo y busca contemplar su rostro en los que sufren. A nivel local, este compromiso se materializa a través de instituciones diocesanas y parroquiales.
Según el arzobispado de Guadalajara, por pastoral social: se entiende la acción evangelizadora y humanizadora de la Iglesia, realizada en los diferentes ambientes sociales, instituciones, estructuras e ideologías, a fin de que los hombres, movidos por el Espíritu Santo, se liberen de toda esclavitud de pecado individual y social, y transformen su comunidad mediante la práctica de la caridad y la justicia.
La pastoral social y la opción preferencial por los pobres están profundamente unidas, porque ambas nacen del Evangelio y de la misión de la Iglesia de hacer presente el Reino de Dios en medio del mundo. La opción preferencial por los pobres constituye el fundamento evangélico y teológico de la pastoral social, mientras que la pastoral social es una de las formas concretas mediante las cuales la Iglesia vive y realiza esa opción.
En nuestra realidad arquidiocesana (de Durango), contamos con un amplio espacio de atención, pensando en el organismo de Caritas, con una presencia a nivel mundial. Como organismos activos en nuestra diócesis, contamos con el comedor Prójimo y en el mismo espacio un dispensario, ubicados en la casa de pastoral, sobre la calle Zarco. Esta opción no se limita solo a estos dos espacios, sino que el llamado por parte de nuestro arzobispo es a que todas las parroquias implementen dispensarios y espacios para la atención social de todos aquellos bautizados y también los no bautizados, pues en el servicio, la Iglesia abraza a todos.
Hay muchas opciones para seguir enriqueciendo esta opción en nuestras parroquias, asintiendo que la Iglesia no es solamente un espacio de culto, sino una verdadera comunidad evangelizadora, cercana al sufrimiento humano y comprometida con hacer presente el amor misericordioso de Dios, especialmente en los pobres y necesitados.
Entre las actividades que pueden impulsarse están las visitas a enfermos, adultos mayores y familias necesitadas; campañas permanentes de alimentos, ropa y medicamentos; comedores comunitarios y apoyo escolar para niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Asimismo, pueden organizarse talleres de formación humana y laboral, acompañamiento espiritual y psicológico, así como espacios de escucha para quienes viven en soledad, violencia o exclusión.
También es importante fomentar jornadas parroquiales de reflexión sobre la doctrina social de la Iglesia y el compromiso cristiano con la justicia y la solidaridad.
Me gustaría simplemente terminar con una frase del Papa Francisco:
«Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro ‘considerándolo como uno consigo’.»
BIBLIOGRAFÍA
De la Iglesia Viguiristi, Fernando., «Las exigencias sociales del Jubileo», La Civiltà Cattolica 2025 https://www.laciviltacattolica.es/2025/10/03/las-exigencias-sociales-del-jubileo/
De la Fuente Alfonso., El problema de la pobreza en la Biblia, Instituto San Dámaso, Madrid.
CELAM, Documento de Puebla III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano https://www.celam.org/documentos/Documento_Conclusivo_Puebla .pdf
— 50 años Medellín, Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano https://www.amerindiaenlared.org/uploads/adjuntos/202003/1585316890_DqZStRc4.pdf
Juan Pablo II, Carta encíclica Sollicitudo Rei Socialis https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html
— Audiencia General, Miércoles 27 de octubre de 1999
https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/1999/ ocuments/hf_jp-ii_aud_27101999.html
Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#
Kevin Axel Hernández Molina.
México.

