Vida de jazmines y geranios.
La actitud correcta
de una vida sosegada,
de sencillez y colores,
de ritmos que evocan
rituales
que cultivan el alma.
Sin sobresaltos,
comprendes la vida
con pasos cortos,
cuidando cada detalle,
haciendo del instante
un templo de calma.
Es un templo que camina
en medio de los tumultos,
pero no pierde su quietud;
simplemente observa
lo que debe hacerse
y también aquello que no.
Son armonías de vida
que permanecen
sincronizadas;
los sonidos se entrelazan,
los decibeles encuentran
su medida exacta,
y cada acontecimiento
genera su propio ritmo.
No existe alteración
cuando el alma conoce su compás.
Es tu ambiente
caminando con el tiempo,
decorado de jazmines y geranios,
con aromas que conducen
tus pasos,
con colores que abren
caminos
y una sencillez
que deja respirar la vida.
Porque hay secretos
que solo se revelan
cuando aprendes a vivir
despacio.
Y quizá,
sin haberte dado cuenta,
ya encontraste la llave
de la mejor vida:
la serenidad.
Esa fuerza silenciosa
a la que ninguna cerradura
puede negarle la entrada,
porque no necesita abrir
puertas.
Simplemente llega,
habla por ti
y transforma tu manera de vivir.
Nicolás Sosa.
Venezuela.



