Su mirada profunda y bondadosa

SU MIRADA PROFUNDA Y BONDADOSA.

A Juan José Alcolea Jiménez.
In memoriam.

“Morir a cada instante,
alzar en cada muerte una pregunta,
dejar en los sudarios inconclusos
las trazas del dolor”.
(Juan José Alcolea Jiménez).

La pluma del poeta se ha detenido, ya no correrá más sobre la hoja en blanco, sus versos ahora descenderán desde las alturas hasta nuestros corazones. Su mirada profunda y bondadosa, seguirá acompañándonos por los senderos de la palabra escrita, con un verbo azul, nítido como el cielo castellano.

Extremeño de nacimiento, manchego de corazón, nació en Badajoz, en la ribera del Guadiana un 26 de enero de 1946, pero al poco tiempo la familia se trasladó a Socuéllamos, en medio de las llanuras manchegas, donde la mirada alcanza las profundidades del horizonte, donde el alma cabalga sobre las nubes teñidas de rojos y dorados atardeceres, en una expansión que llega hasta la inmensidad del Creador, con una fe sencilla pero profunda. Espíritu que posteriormente habrá de caracterizar su obra poética.

Se puede decir que su producción literaria es de madurez, pues ya pasaba de los cuarenta cuando los poemas empezaron a brotar de su pluma en Madrid (a donde había llegado en 1970 para estudiar y trabajar), después de haber leído a quienes se convirtieron en sus grandes maestros: San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Quevedo, Bécquer, Machado y otros autores de la generación del 27, quienes le guiaron para forjar su estilo propio de versos elegantes, sobrios, con un lenguaje muy castizo, que le hicieron acreedor de un centenar de premios.

Uno de los grandes temas que abordó de manera constante fue el amor, los sentimientos inspirados por la mujer amada, con delicadas metáforas llenas del sentido evocador de los secretos del alma en una entrega gratuita, absoluta, como lo hizo ver en “Voy a buscar tu boca hasta que lluevan”:

Voy a buscar tu boca hasta que lluevan
las alas
en los hombros de los ángeles,
hasta el pozo más hondo de las lunas,
hasta el llanto irredento de los sauces.

Voy a buscarte oscura,
hasta que olviden
sus últimas canciones los juglares,
hasta el tiempo sin mácula en los vidrios,
hasta el ciego crepúsculo en el aire.

Como lo hiciera su coterráneo, el famoso hidalgo Don Quijote de la Mancha, mantenía un profundo sentido de apoyar a aquel que por alguna circunstancia requiriera su auxilio, de lo que es un buen ejemplo la poesía que le escribió a su padre postrado en el lecho de la enfermedad, allá en su querido Socuéllamos, para alentarlo a seguir adelante, a no dejarse vencer, le dice “Resiste”:

Resiste

No dejes que sus párpados te aniden
ni pose en tu mirada sus insectos,
esquívala al pasar
y, si te quiere,
que venga ella a por ti cuando no puedan
las vigas resistir tanto derrumbe.

No ofrezcas nunca
tu cuerpo sin luchar por gusanera,
ni te deshombre la hora y el lugar.

Si estás despierto,
exígele
que acuse tu recibo.

Cristiano viejo, gran parte de su obra estuvo marcada por el misticismo, en el anhelo de descubrir los misterios del alma y su unión con Dios, a quien le cantaba en Navidad, aquella “Noche oscura”:

Estaba la noche oscura,
hondo el camino y desierto
y el niño a la luz lo ha abierto.

O en la procesión de “Semana Santa”:

Corta el aire la saeta
y también corta el aliento
esa garganta que llora
el paso del Cristo muerto.
Triste lamento que brota
en un mágico momento
preñando de sentimiento
la procesión de sus notas.
Corta el aire la saeta
y es mi corazón su centro.

Todo lo llevaba a meditar sobre el sentido de la vida, la razón de ser, para entender su vida y la realidad, en el recogimiento de “Callado yo”:

Mirada que al mirarse te ilumina
del fuego más sacral de su misterio.
Paisaje de paisajes que rebasan
las ciegas latitudes de lo inmenso.
Mirada que en la luz que se inaugura
ni sol, ni luna, ni astro determina,
mirada de un cristal que no contiene
espejos donde habiten ya retinas.
Mirada que a desiertos se asomara
y siempre en noche oscura se confina,
mirada en los afueras más intensos
que mira siempre adentro…, cuando mira.

Pero también se apasionó con el tema de la muerte, de lo que hay en ella, lo que es, y la vida eterna, como reflexionó cuando escribió a su padre “En despedida”:

Pero se fue.

Mi padre me inició en el ser poeta
y hacer un guiño siempre a la ironía.

No sé si aguantaré, duele la lluvia
y el sueño de la noche está minado.

Tal vez inicie ataques por sorpresa
e intente recobrar de los escombros
el texto incinerado de poema.

René Descartes en el Discurso del método afirmó que “el efecto de nuestros esfuerzos ha de ir más allá de los años de nuestra corta vida”, lo que Juan José realizó, pues además de sus versos que habrán de perdurar hasta la eternidad, junto con su gran compañera, Ana Garrido, fundaron y dirigieron la asociación cultural Verbo Azul y su revista de creación literaria “La hoja azul en blanco”, que tiene su presencia no nada más en Alcorcón, donde tiene su sede, sino en gran parte de España, y allende el Atlántico en México. Asociación a través de la cual impulsó la creación literaria de sus socios, promovió los nuevos valores, y en alegres veladas compartió la alegría y secretos de la creación literaria, acompañados de la guitarra, el vino y el canto.

No tuve la dicha de conocerlo personalmente, todo un océano de distancia entre nosotros, pero sus letras que me hacía llegar por el correo electrónico me mostraron su gran valía humana, cuando por allá del 2015 me abrió las puertas de Verbo Azul, y a partir del 2017, generoso ha compartido sus poemas con los lectores de Ediciones Bellas Letras.

En la reclusión a la que obligó la gran pandemia del coronavirus, probablemente ya presentía el siguiente paso, sentía en lo profundo del corazón el dolor y la tristeza de tanta gente afectada por todo el mundo, por ello, en diciembre del 2020 escribió “Hoy no vendrán los pastores”:

¡Que pare esta muerte insomne
que se nos quiere llevar,
que haya gente por las calles,
y puertas en la ciudad!
Que se respire sin miedo
el aire con libertad
y que los muertos no sigan
yéndosenos sin llorar.

No llegaron los pastores ni los Reyes Magos, el 3 de enero de 2021, en su casa de Alcorcón, a unos días de la Epifanía del Señor, fue a unir su canto con el de San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, en homenaje a ese pequeño de Belén.

En Verbo Azul, en Ediciones Bellas Letras, y por todos lados, cultivó amigos, su obra se expandió libremente, para permanecer en el tiempo, en nuestros corazones, junto con su mirada profunda y bondadosa.

Phillip H. Brubeck G.

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