El domingo con los abuelitos

EL DOMINGO CON LOS ABUELITOS.

–¡Yeeiii! –gritó emocionado Gunnar, un niño de seis años, mientras corría por toda la casa de los abuelitos– Vamos Miska, debemos apresurarnos para llegar a la estación intergaláctica.

–Sí, Gunnar, debemos apurarnos para que no nos alcancen los malvados rutridios –le respondió su hermana de cuatro años– ¡Cuidado, por allá viene una nave enemiga! –advirtió señalando con su mano derecha.

–Tú maneja, yo me encargo de rechazarlos con el cañón de rayos láser. ¡Pprruuumm, prruuumm! –imitaba el sonido del arma poderosa, mientras que con sus manos hacía como si maniobrara el control del cañón.

–Agárrate bien, tenemos que movernos para que no nos peguen sus rayos –advirtió mientras zigzagueaba.

–¡Pprruuumm, prruuumm! –Gunnar, como buen guerrero, no dejaba de disparar a la nave enemiga– ¡Pprruuumm, prruuumm! ¡Yeeiii! Le di.

–¡Yuuppii! Acabamos con un rutridio.

–Prepárate para entrar a la estación intergaláctica.

–Sí, mi capitán.

Los niños se aventaron al sofá de la sala. En ese momento llegaron a la casa de los abuelos sus primos Kalevi, de cuatro años, y Satu, de cinco años, junto con sus papás. Los saludos con los recién llegados fueron muy efusivos, como era costumbre en la familia.

–Qué bueno que llegaron, comandante Kalevi, nos hacía falta su refuerzo, son muchos los rutridios que nos están atacando –le dijo Gunnar invitándolo a unirse al juego–. ¡Rápido, todos a las naves!

De inmediato los cuatro niños se pusieron en movimiento, sus gritos se escucharon por todos los rincones de la casa.

–Cuidado capitán Gunnar, tienen un enemigo atrás –gritó Satu.

Gunnar cambió de rumbo de manera brusca para tratar de evadir a su perseguidor.

–¡Pprruuumm, prruuumm! –Kalevi disparaba sus rayos láser– voy tras él.

Tras unos minutos de batalla se escuchó el grito del artillero.

–¡Sí! ¡Ya lo derribamos!

–Capitán –informó Satu– acabo de recibir un mensaje, están atacando el palacio del rey Derick.

–Comandante Kalevi –dijo Gunnar-, tenemos que ir al planeta Keskiyön auringon maa, donde está el país del sol de media noche, el rey Derick necesita nuestra ayuda.

Después de derribar varias naves alienígenas, los valientes guerreros, pusieron rumbo al planeta Keskiyön auringon maa, activaron el salto ultralumínico para atravesar las profundidades oscuras del espacio sideral. Cuando llegaron al país del sol de medianoche, de inmediato entraron en combate en contra de las tropas rutridias que asediaban el palacio.

–¡Auxilio! –gritó Miska– nos han dado, vamos a caer.

–Vamos a ayudarles –se escuchó la voz de Kalevi.

Mientras Gunnar maniobraba para hacer el aterrizaje de emergencia, Kalevi les disparaba a las naves enemigas que los acosaban. De manera brusca lograron aterrizar a unos metros de las murallas del palacio, de inmediato Gunnar sacó de la nave a Miska, quien se había lastimado por el impacto. En cuanto se hubieron retirado unos metros, la nave explotó. Kalevi aterrizó junto a ellos. Con manos expertas, Satu le puso un vendaje en el brazo izquierdo a Miska, mientras los jóvenes vigilaban que no se acercaran los malvados invasores.

–¿Puedes correr? –le preguntó Satu a Miska.

–Creo que sí, aunque me duelen las piernas por el aterrizaje de emergencia –se puso de pie y empezó a caminar cojeando.

–¡Rápido, entremos al palacio! –ordenó Gunnar.

Los cuatro valientes guerreros entraron al palacio, con sus pistolas de rayos láser respondían a los ataques de los invasores, avanzaron metro a metro a sangre y fuego. Por fin llegaron a la sala donde estaba el rey Derick, un hombre de cabellos y bigote blancos, quien a pesar de su edad todavía era bastante fuerte. Junto a él estaban los dos príncipes luchando cuerpo a cuerpo contra los rutridios.

–¡Aquí estamos, rey Derick! Venimos a salvarlos –gritó Gunnar.

Los cuatro héroes se unieron a la lucha que libraban el rey y los príncipes, hasta que al fin lograron acabar con los enemigos.

–Ahora debemos ir a rescatar a la reina Satu, ¡síganme! –indicó el rey Derick.

–Nosotros iremos adelante, majestad, para abrirle paso –se apresuró Kalevi y se colocó al frente del grupo.

En una esquina del pasillo, Gunnar y Kalevi tuvieron que luchar con las manos contra sendos rutridios, por lo que el resto del grupo los adelantó.

–¡Por acá! –indicó Miska.

–¡Sí!, esos dos están haciendo guardia, ahí debe estar la reina Ailana con las dos princesas –observó Satu.

Las dos guerreras saltaron a la puerta de la habitación y tras una lucha feroz lograron dominar a los carceleros. Justo en ese momento las alcanzaron los hombres.

–Comandante, el camino está despejado –dijo Satu saludando con la mano en la frente.

El grupo entró a la habitación.

–Su majestad, hemos venido a rescatarla de los malvados rutridios –dijo Kalevi.

–¿Se encuentran todas bien? –preguntó Gunnar.

–Sí, mis valientes guerreros, las tres estamos bien –dijo la elegante señora de cabellos grises–. Ahora vayamos al comedor a festejar el triunfo. Con tanta lucha han de tener mucha hambre.

–¡Sí! –gritaron al mismo tiempo los cuatro niños y fueron corriendo al cuarto de baño para lavarse las manos, luego, sin perder tiempo, ocuparon sus lugares en la mesa.

–Abuelita Ailana, me pasas la miel de abeja, por favor ¬–solicitó Miska.

–Sí mi chiquita, con todo gusto.

–Te quedaron exquisitos los hot cakes, abuelita ¬–elogió Satu.

–Gracias preciosa.

–Abuelito Derick, ¿qué te parece si vamos al zoológico? –preguntó Gunnar.

–Claro que sí, iremos después de misa.

La algarabía se mantuvo durante el desayuno, los niños, entre bocado y bocado, no paraban de hablar de sus avances en la escuela, sobre todo los dos más pequeños emocionados les decían a los abuelos que en el jardín de niños ya estaban aprendiendo a leer y escribir, mientras que los otros dos les contaban las cosas nuevas que esa semana sus maestras les habían enseñado en la primaria. Siempre les gustaba mucho ir el domingo con los abuelitos, porque jugaban con ellos, les platicaban historias maravillosas y los querían mucho.

Phillip H. Brubeck G.

You may also like this

27 septiembre 2022

Karma felino

<!-- wp:heading --> <h2>KARMA FELINO</h2> <!-- /wp:heading --> <!-- wp:paragraph --> <p>Su cómplice Tony, el gat

admin
13 septiembre 2022

La foto que nunca envié

<!-- wp:heading --> <h2>La foto que nunca envié</h2> <!-- /wp:heading --> <!-- wp:paragraph --> <p>Mi madre —l

admin
25 agosto 2022

La mochila

<!-- wp:heading --> <h2>LA MOCHILA</h2> <!-- /wp:heading --> <!-- wp:paragraph --> <p>Algunas uvas, naranjas, man

admin

People Comments (2)

  • Lourdes Brubeck agosto 28, 2022 at 5:11 pm

    Hermosa historia en casa de los abuelos.

    • admin agosto 28, 2022 at 8:19 pm

      Gracias por tu comentario Lourdes.

Leave Comment