
Trescientos cincuenta días siguientes
Trescientos cincuenta días siguientes. Cada año, cuando se acerca la navidad, suelo sentarme frente a la ventana del balcón a contemplar cómo la luz de la mañana
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Trescientos cincuenta días siguientes. Cada año, cuando se acerca la navidad, suelo sentarme frente a la ventana del balcón a contemplar cómo la luz de la mañana
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Una pequeña muñeca. Una noche, el dios de la mala suerte vio todos los desperdicios que había en su mesa: telas, cabello, zapatos, pequeños lentes. Era un caos total.
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Luz y oscuridad. En el bosque cualquier cosa pasaba, las criaturas eran libres de crecer y morir, cada quien sabia hasta dónde podía ir y...
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Ofrenda de paz. Estudié música en una de las más prestigiosas universidades del país. Muchas calles recorrí con mis instrumentos...
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